La estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) es una intervención clínica establecida, pero su eficacia depende de la precisión y la reproducibilidad.
La neuronavegación supone un avance importante frente a los métodos tradicionales de localización basados en el cuero cabelludo. Al utilizar la resonancia magnética estructural de cada paciente, la neuronavegación permite una localización anatómicamente precisa. Este enfoque tiene en cuenta la variabilidad interindividual en la anatomía del cráneo, el plegamiento cortical y la distancia entre el cerebro y el cuero cabelludo. Como resultado, la estimulación se dirige a la región cortical prevista en lugar de a una ubicación aproximada en la piel del cráneo.
La neuronavegación también mejora la reproducibilidad entre sesiones. En protocolos repetitivos, la colocación coherente de la bobina a lo largo de días o semanas es crítica para la eficacia terapéutica. La precisión milimétrica garantiza la activación fiable del mismo sustrato neural a lo largo del tiempo. Otra ventaja clave es la reducción de la variabilidad dependiente del operador. Los métodos basados en puntos de referencia o en gorros son sensibles a la experiencia del clínico y a errores de posicionamiento. La neuronavegación estandariza la localización entre operadores y entornos clínicos. Además, el control preciso de la orientación de la bobina respecto a las circunvoluciones corticales optimiza el campo eléctrico inducido, aumentando la especificidad fisiológica y pudiendo mejorar los resultados clínicos.
Finalmente, la neuronavegación mejora la seguridad, la documentación y el control de calidad. La retroalimentación en tiempo real y los registros detallados apoyan la trazabilidad y facilitan la integración de la atención clínica con protocolos orientados a la investigación.
Equipo TMS Buran
